17 Agosto 2006

Algunas portadas de los discos de los Rolling Stones se han convertido en auténticos iconos de la historia del rock.
Una obra tan extensa como la de los Rolling Stones propicia todo tipo de análisis, incluido el de la propia imagen física de los discos, esto es, sus portadas. Algunas no significan nada. Bastantes de ellas sí: son atractivas, inusuales, reflejan el espíritu de la música que contienen. Y unas pocas se encuentran entre las mejores cubiertas de la historia del rock.
Olvidemos por un momento los cedés, los MP3 y el "e-mule". Antes de que la música viviera en el limbo digital, las canciones existían dentro de pedazos de vinilo recubiertos por fundas de cartón. La creatividad desplegada para diseñar esas carátulas fue ganando importancia con el desarrollo de la industria discográfica y alcanzó cotas artísticas verdaderamente notables en la segunda mitad de los sesenta. La ventaja de su mayor formato (más capacidad para almacenar canciones y mejores posibilidades expresivas para la portada) convirtió finalmente al elepé, tras una pugna con el "single" y el EP, en el objeto cultural por excelencia del siglo XX: un trocito de arte popular a precio asequible y destinado al consumo masivo.
Muchas de esas carátulas son hoy iconos tan reconocibles como la banana de Andy Warhol en el primer álbum de The Velvet Underground; la foto de grupo del "Sgt. Pepper"s Lonely Hearts Club Band", de los Beatles; el prisma que descompone la luz en colores del "Dark Side of The Moon", de Pink Floyd, o la tipografía sobre fondo amarillo del "Never Mind The Bollocks" de los Sex Pistols. Y como no podía ser de otra forma, una banda como los Rolling Stones cuenta con algunas de las portadas más famosas y controvertidas de la historia. Vayamos al principio.
Psicodelia
Los primeros álbumes de los Stones no consiguieron distanciarse visualmente de la iconografía imperante a mediados de los sesenta: fotos de los miembros del grupo mirando a la cámara con cara de tipos duros (no olvidemos que esto del rock and roll era música del diablo). Así que, vistas hoy, portadas como "The Rolling Stones" (1964), "12x5" (1964) o "Out Of Our Heads" (1965) resultan de lo más entrañables. Como innovación, en el recopilatorio "Big Hits (High Tide And Green Grass)", de 1966, distorsionaron su imagen con un ojo de pez, efecto no muy original que también usaron por aquella época los Byrds, Captain Beefheart o Jimi Hendrix.
Y llegó la psicodelia, una revolución estética que iba a imprimir su huella multicolor en todos los diseños de la época. "Flowers" (1967) es una muestra de ello, pero más interesante resulta "Their Satanic Majesties Request" (1967), la respuesta stoniana al "Sgt. Pepper" de los de Liverpool.
Los Stones se gastaron 15.000 libras (una fortuna para esa época) en un sesión con el fotógrafo Michael Cooper, el mismo del Sargento Pimienta, y consiguieron una fantástica portada tridimensional que refleja a la perfección el espíritu "flower power". Cooper usó una cámara enorme que se movía sobre unos raíles alrededor del set, tomando imágenes que luego se mezclaron. Jagger y compañía, puestos de ácido, escondieron fotos de Los Beatles entre las flores, se vistieron como ¿magos? ¿juglares? y llenaron el estudio con un atrezzo surrealista («era como colocar la decoración navideña», según Mick). Las tiradas iniciales tenían la foto tridimensional de plástico pegada a mano sobre la cubierta, pero el proceso resultaba tan caro que al final se imprimió todo directamente, con lo que el efecto 3-D se perdió. Es la portada que casi todos hemos visto, excelente en todo caso.
¿Un váter?
Quizás sea imposible de entender para las nuevas generaciones el impacto que produjo en los ejecutivos de Decca el diseño original propuesto para el álbum "Beggars Banquet", pero hay que retrotraerse al revolucionario 1968 y darse cuenta de que los tiempos aún no habían cambiado lo bastante. La banda británica publicaba su primera obra maestra (una inmersión sin oxígeno en las profundidades pantanosas del blues) y para la cubierta ofrecía la foto de un repugnante retrete público lleno de pintadas obscenas, una imagen que suponía una patada en la entrepierna a todo lo establecido y, sin duda, una de las portadas más punk de la historia.
Fue imposible. Decca no cedió y el "diseño urinario" de Tom Wilkes fotografiado por Michael Joseph fue sustituido por una pulcra "invitación" al banquete de los mendigos. La portada original es la que ahora luce en la versión cedé y en las reediciones en vinilo, pero tardó veinte años en ver la luz. Lo que sí sobrevivió a la censura de la discográfica fue el encarte interior, sobre el cual, el crítico F. Ducray comentó: «Estrafalarios, rídículos y sacrílegos, los cinco Stones aparecen vestidos de trovadores borrachos, que asaltan a saco la gran habitación de un viejo castillo ridiculizando a Rembrandt, en tanto que la música ridiculiza la ética de este siglo hipócrita».
Sobre el siguiente disco "Let It Bleed" (1969) podría decirse que el título tiene más gracia que la portada, impropia de un trabajo considerado por muchos el mejor de la banda. Tampoco va más allá el diseño del fabuloso directo "Get Your Ya Ya"s Out" (1970), cuya sorprendente carátula muestra a Charlie Watts y un burro cargando con la batería y las guitarras.
Tejanos abultados
Pero llegamos ya a la portada más célebre y sofisticada. En 1969, Andy Warhol sugirió a Jagger durante una fiesta que una cremallera de verdad podía ser una idea interesante para la portada de un disco. El cantante insistió para que el artista neoyorquino se ocupara personalmente de elaborar la de su próximo elepé, "Sticky Fingers", el primero que grabarían con su propia casa discográfica. Así que el mismo Warhol se encargó de la famosa fotografía de los vaqueros "con bulto", pero quien estaba dentro de ellos no era Mick, sino un colaborador de la Factory. Lo mismo ocurre con la imagen interior de los calzoncillos. En todo caso, la portada resultaba turbadora y original.
En 1971 España era muy diferente, hasta demasiado. La censura franquista suprimió sin contemplaciones la canción "Sister Morphine" y tampoco vio con buenos ojos una portada tan atrevida sexualmente y así, "Sticky Fingers" apareció en nuestro país con una carátula alternativa autorizada por los propios Rolling. Pasche ideó una cubierta con unos "dedos pegajosos" saliendo de una lata, una imagen fantástica fotografiada por Phil Jude y relacionada con el título del disco. Huelga decir que las copias españolas de los setenta se han convertido en piezas cotizadísimas en el mercado del coleccionismo. Es el único aspecto positivo que podemos ver en una censura que por aquella época mutiló o prohibió durante años discos tan imprescindibles como "Aqualung", de Jethro Tull, o "Aladdin Sane", de David Bowie.
Decadencia
La época gloriosa de los Glimmer Twins se cierra con el doble "Exile On Main Street" (1972). John Van Hamersveld y Norman Seef diseñaron una carpeta tapizada por fotos de "freaks". Detrás aparecían los Stones retratados por Robert Frank, buenas piezas también ellos. En el interior, unas postales reflejan el ambiente de desmadre total que se vivió durante el periodo de grabación en la Ville Nellcôte, la mansión cercana a Cannes alquilada por Keith Richards y Anita Pallenberg. Doce meses de alcohol, drogas y fiestas continuas forjaron un disco caótico y excesivo, pero también único e irrepetible, como los protagonistas de la cubierta.
A partir de ese momento, las portadas de Los Rolling Stones fueron perdiendo sustancia, al igual que su música, aunque ello no afectara a las ventas de discos ni a su poder de convocatoria en los conciertos.
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17 Agosto 2006

Un párroco de La Coruña instala megafonía en un campanario para que los enfermos escuchen la misa desde sus propias casas.
En el pequeño pueblo de Ameixenda (La Coruña) no hace falta salir de casa para oír misa, pues el párroco ha decidido que sus oraciones se escuchen a través de una potente megafonía instalada en el campanario de la iglesia. La iniciativa de Don Andrés, popularmente conocido en la zona por su dinamismo, cuenta con más partidarios que detractores y surgió meses atrás a raíz de la petición de varios enfermos, cuyas dolencias les impiden asistir a los actos religiosos.
El cura explicó que optó entonces por «complacerles», pese a albergar «reparos» porque sabe que a algunos vecinos de este pueblo no les agrada que el oficio religioso les despierte o acompañe su aperitivo.
La misa por megafonía, a través de potentes altavoces colocados en los cuatro costados de la torre del campanario, se emite los domingos de verano, a las diez y media de la mañana, mientras que en invierno se retrasa a las once. Además de ese acto litúrgico, los parroquianos se ven obligados a escuchar las misas, quieran o no, con motivo de los festivos del Apóstol, el Santísimo y la Inmaculada, entre otras fiestas patronales.
Por si fuera poco, las campanadas también resuenan por megafonía cada treinta minutos desde las ocho de la mañana para recordar a los vecinos la hora.
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16 Agosto 2006

Barcelona ocupa el puesto 28 en la clasificación y Madrid el 31.
Oslo (Noruega) y Londres (Reino Unido) encabezan la lista de las ciudades más caras del mundo elaborada por el banco suizo UBS en 71 ciudades. Este estudio recoge también a las dos mayores urbes españolas que aparecen en posiciones intermedias. Barcelona ocupa el puesto 28, le siguen Roma (Italia) y Sidney (Australia) y tras ellos, en el 31, se sitúa Madrid. Al final de la clasificación se sitúan Kuala Lumpur (Malasia) y Bombay (India).
Para su elaboración se ha tenido en cuenta el precio de compra de 122 bienes y servicios, el alquiler de la vivienda y los salarios. Así, Copenhague (Dinamarca) y Oslo son las urbes donde se han detectado los salarios más altos, mientras Manila (Filipinas) y Delhi (India) representan la "otra cara de la moneda". Las españolas se vuelven a colocar en posiciones intermedias (Barcelona 27 y Madrid 30) a la altura de las italianas Milán y Roma y solo tres puestos más abajo de las francesas París y Lyon.
En cuanto a poder adquisitivo, son los suizos de Zúrich y Ginebra quienes se "llevan la palma", mientras los indonesios de Yakarta son quienes registran niveles más bajos de consumo. En esta ocasión, los barceloneses aparecen en el puesto 25, por detrás de los habitantes de la capital nipona, mientras los madrileños aparecen dos posiciones más abajo.
Otro de los indicadores utilizados es el tiempo de trabajo necesario para poder comprar una hamburguesa y es donde más se hace patente la desigualdad mundial. Así, mientras los japoneses de Tokio tendrían que emplear 10 minutos y los luxemburgueses sólo 1 más, los madrileños necesitarían 19 minutos y los barceloneses 28. Los habitantes de Lima (Perú), Caracas (Venezuela) y Bogotá (Colombia), en cambio, deberían trabajar cerca de una hora y media para costearse el almuerzo.
No obstante, un informe similar elaborado por Mercer HR Consulting en 144 ciudades y publicado hace tres meses identificaba a Moscú como la ciudad más cara y a Madrid y Barcelona en los puestos 53 y 56, respectivamente.
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16 Agosto 2006

El popular vocalista del mítico grupo de los Rolling Stones admitió que se ha puesto a trabajar la voz, tras 35 años de carrera artística sobre los escenarios del todo el mundo.
El cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger, de 63 años, reconoció haber empezado recientemente a trabajar la voz, tras 35 años de una carrera que lo ha llevado a los principales escenarios del mundo. "Más vale tarde que nunca", declaró Jagger en una entrevista a la radio Virgin, que recoge la agencia británica Press Association.
"Hice un poco de ejercicios de voz hace un tiempo, tras 35 años" sin haber tomado ninguna lección, dijo el cantante, diciendo que las clases le habían ayudado. "La voz se fatiga, como todo lo demás, y por eso hay que calentar las cuerdas vocales correctamente", agregó.
"Acabo de aprender a hacerlo, y eso probablemente me ha ayudado", dijo el intérprete del mítico grupo conocido también como "Sus Satánicas Majestades", que actualmente efectúa una gira mundial.
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16 Agosto 2006

Una sentencia que permite a una asociación cultivar cannabis para uso terapéutico reabre el debate sobre la legalización de una sustancia cuyas virtudes no han sido probadas.
¿Es la marihuana simplemente una droga ilegal o también un medicamento idóneo para aliviar los síntomas de graves enfermedades? Una reciente resolución de la Audiencia Judicial de Vizcaya, que archivaba la causa contra la asociación Pannagh por realizar una plantación de cannabis en un caserío de Iurreta, ha abierto de nuevo el debate. El auto judicial reconoce que el cultivo decomisado -unos 17 kilos de hachís, una vez seco- tenía como destino ser consumido por los 70 miembros de una asociación «legalmente constituida y sin fines comerciales», muchos de ellos enfermos crónicos, y no su venta en el mercado negro, lo que exonera a los acusados.
El desenlace del caso pone sobre el tapete un tema pendiente aún de resolución científica: las propiedades terapéuticas del cannabis, una planta que desde hace 5.000 años se consume en diversas civilizaciones por sus supuestos valores medicinales, pero cuya imagen se vincula hoy casi en exclusiva a términos más propios de las páginas de sucesos, como redadas, decomisos o condenas.
Las instituciones se esfuerzan en alertar sobre los peligros que entraña este estupefaciente, al que se niegan a reconocer el calificativo de droga "blanda", ya que, recuerdan, «hay evidencias científicas» de que el consumo prolongado de esta sustancia produce deficiencias de memoria en la atención, puede triplicar el riesgo de aparición de psicosis, daña la capacidad psicomotora y altera el sistema nervioso central y otros órganos, además de estar asociado a accidentes de tráfico. Motivos más que suficientes, en opinión de la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, para rechazar su legalización.
Los defensores de su despenalización contraatacan esgrimiendo los resultados de los ensayos clínicos más avanzados sobre los cannabinoides, que los relacionan con compuestos que se utilizan actualmente para combatir los efectos del cáncer, como la doxorrubicina. Un sector pide incluso su incorporación formal en la farmacopea como estimulante del apetito, relajante, analgésico y anticonvulsivo. Y no son una minoría residual. La Generalitat de Cataluña tiene en marcha desde el pasado octubre un plan piloto que administra extracto de cannabis como uso terapéutico para paliar los síntomas de enfermos de cáncer, esclerosis múltiple y sida en seis hospitales públicos y 60 farmacias. Los 600 pacientes incluidos en el proyecto se están tratando con Sativex, un producto que comercializa Bayer hecho con extracto de la planta del cannabis.
Mensaje dañino
Al margen de sus hipotéticas ventajas, el debate sobre el cannabis preocupa a las organizaciones sociales, que temen una mala interpretación del mensaje despenalizador. Al director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Ignacio Calderón, le inquieta que los chavales crean que no hay peligro en fumar porros. «Pueden pensar que no les hará daño algo que se usa en la medicina».
Su alarma está justificada: un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad asegura que los jóvenes españoles creen que fumar cannabis esporádicamente supone menos riesgo para la salud que consumir cualquier otra sustancia "recreativa", tanto legal como ilegal. Los adolescentes, añade el estudio, piensan que es más peligroso fumar un paquete de tabaco diario que consumir alcohol, éxtasis, cocaína o heroína en sus noches de juerga. Desconocen, o no les preocupa, que el consumo de cannabis en edades tempranas aumenta las posibilidades de padecer graves trastornos neurológicos.
Para los defensores de la droga, decir que la promoción de sus cualidades terapéuticas incidirá en el consumo social es un pensamiento absurdo: «Nadie se plantea consumir morfina o heroína porque se use en la medicina», alegan.
Entre ambas posturas, el consejero de Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Javier Madrazo, aboga por olvidar las prohibiciones en beneficio de las «políticas preventivas, que favorezcan la información, la concienciación y la sensibilización». Y esgrime que el pasado año, más de 100.000 alumnos y 5.600 profesores de 854 centros vascos participaron en actividades contra las drogas.
Lo cierto es que los porros abundan más que nunca, y no precisamente en los centros sanitarios. El Plan Nacional sobre Drogas ha alertado de que el consumo de esta sustancia se ha duplicado en los últimos diez años en las edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, pasando del 18,2% al 36,6% el porcentaje de adolescentes que fuma hachís habitualmente. Es la sustancia ilegal más consumida entre los adolescentes españoles y ocupa la tercera plaza en el ránking de sus adicciones, después del alcohol y el tabaco.
Propuesta al Parlamento
El cultivo colectivo de Pannagh en Bilbao no es un caso aislado. En el País Vasco ha habido hasta cinco asociaciones dedicadas a plantar cannabis con fines sociales. De acuerdo con la Federación de Asociaciones Cannábicas- FAC- , hay varias más en España, y en Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania, República Checa y Polonia existen grupos que llevan a cabo experiencias similares.
La FAC también debate sobre un modelo para regular el cultivo de cannabis en circuito cerrado que será presentado tanto al Plan Nacional sobre Drogas como a la Comisión sobre Drogas del Congreso y el Senado, instituciones ante las que deben comparecer próximamente.
Los 70 miembros de la asociación bilbaína consideran tan positivos los resultados del uso terapéutico del cannabis entre los miembros enfermos del colectivo que en noviembre Pannagh, respaldado por otras 97 asociaciones, presentará al Parlamento Europeo el Cannabis Social Club, un modelo de club de consumidores que se pondrá en marcha en varios países.
Por su parte, los médicos continúan desconfiando de los supuestos atributos de la droga mientras no se demuestre clínica y científicamente y sostienen que, por el momento, el perjuicio al consumirlo es mayor que la ayuda que pueda proporcionar.
servido por Jose Antonio
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16 Agosto 2006

Un joven de Basauri sube el puerto de Orduña pedaleando hacia atrás.
Era más que un reto. Un sueño. Alex de la Huerta es un apasionado de los pedales. Este joven de Basauri lleva buena parte de sus 19 años subido sobre las dos ruedas y desde hace un año le rondaba por la cabeza una idea: subir en bicicleta el puerto de Orduña. Pero marcha atrás.
«Hubo una vez un hombre que lo hacía en puertos de menor categoría y pensé que si él pudo, yo también». Alex lo ha conseguido tres veces. La primera, el pasado miércoles. Entonces, tuvo que hacer seis paradas en el camino para poder completar la dura subida al puerto de Orduña. Dos días más tarde logró el ascenso en bici sin detenerse. La última vez que lo consiguió fue ayer.
En las dos primeras ocasiones probó sus fuerzas en privado. Sentado sobre el manillar y vuelta la vista, completó el duro ascenso, ocho kilómetros de cuesta con una pendiente del 15%. Ayer repitió el recorrido ante medio centenar de amigos, familiares y curiosos. Junto a él siempre está su padre, que pedalea de manera convencional y le sirve de guía. Le indica las numerosas curvas que se le avecinan y alerta si vienen coches. «Lo peor es encontrarte con camiones porque Alex circula por uno de los carriles y no hay arcenes», advierte el padre.
Con sus indicaciones, un botellín de agua para aliviar la sed y los ánimos de cuantos le acompañaron en bici, corriendo y en coche, el joven basauritarra llegó a "meta" «reventado» pasadas las ocho de la tarde. Una hora y cinco minutos después de partir.
«Se cargan las piernas»
«Mucha gente, incluso algunos ciclistas, creen que es imposible», confesaba con ánimo poco antes del comienzo. Alex ha demostrado que es posible, aunque reconoce que no puede hacerlo cualquiera. Exhausto, feliz y aturdido por la expectación que había creado su proeza, apenas podía articular palabra. Y es que el esfuerzo pasa factura. «Sobre la bicicleta se te cargan las piernas y al bajar vienen los mareos, pero enseguida me recupero», asegura.
Además de fortaleza física, esta arriesgada ascensión también exige resistencia mental. «No hay que perder la concentración, ni pensar en los coches que suben. También es importante aguantar como sea los mareos que te vienen al circular marcha atrás».
Entre aplausos y muestras de ánimo Alex recuperaba arriba la sonrisa. El joven ciclista asegura que con la subida de ayer no se han colmado aún sus proyectos sobre los dos pedales. «Para muchos estoy loco por hacer cosas como ésta, pero es una forma de superarme», explicaba este vecino de Basauri.
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16 Agosto 2006

La caligrafía china siempre ha tenido un gran atractivo en el mundo occidental. No es raro encontrar a gente tatuada con algún carácter chino que simbolice el amor o la vida eterna. Ahora parece ser que, además de belleza, los caracteres chinos tienen poderes curativos. Un anciano de Wusi, en China, asegura que superó el cáncer que padecía practicando la caligrafía china. A Ping, de 70 años, le diagnosticaron cáncer hace seis años y, tras oír que la caligrafía podía curar la enfermedad, se dispuso a aprenderla. Tomó el carácter chino ‘shou’, que significa ‘longevidad’ y comenzó a escribirlo en 100 diferentes estilos de letra. Una vez conseguido esto, el anciano decidió diseñar obras compuestas por 10.000 caracteres cada una.
Tras años de práctica, terminó dos obras; una con 10.000 ‘shou’ y otra con 10.000 ‘fu’, carácter chino que significa ‘suerte’ y, sus síntomas de cáncer comenzaron a desaparecer. Puede ser casualidad o esa fe en la curación que tantas veces tiene resultados sorprendentes, pero el caso es que el anciano está sano y ha superado su enfermedad.
servido por Jose Antonio
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16 Agosto 2006

A partir de ahora volcarán los camiones por favor
De todos es conocido las malas pulgas que se gastan los franceses. Pero, a pesar de la poca hospitalidad de nuestros vecinos, Francia sigue siendo el destino turístico número uno en todo el mundo y los visitantes llegan en tropel a la ‘Ciudad de la Luz’.
Francia, el país más visitado del mundo, recibió el año pasado a 76 millones de turistas, siendo los asiáticos los visitantes que aumentan en número cada año. Sólo procedentes de China, el número de turistas llega a los 50.000. Y esto a pesar de la imagen estereotipada de camareros groseros, dependientes aburridos y parisinos impacientes que hablan a los nerviosos turistas en un francés rápido e ininteligible.
Dalanda Diallo organiza viajes en un barco turístico sobre el río Sena en París y sabe que la hospitalidad francesa no tiene muy buena reputación. Según Dalanda, a veces consiguen que los turistas vuelvan a visitar el país, pero normalmente se quejan de la frialdad con la que son recibidos, y ella misma a veces les da la razón. Asegura también que esto no es lo general y que hay franceses que acogen bien al turista.
Francia siempre ha sido un imán para visitantes de todo el globo y su capital, París, es considerada como una de las ciudades más hermosas del mundo, además de los elogios que reciben los pueblos de la campiña francesa y la gran fama de su cocina.
La única pega desde hace ya mucho tiempo es que los turistas no se sienten bienvenidos cuando visitan el país. El Gobierno francés se ha hecho eco de las quejas y ha propuesto una serie de mejoras que incluyen el arreglo del aeropuerto parisino ‘Charles de Gaulle’ y la formación de profesionales del turismo. Además, anima a los habitantes a mejorar su recibimiento de los turistas extranjeros. De esta manera, intenta no caer en el ránking por detrás de Gran Bretaña e Italia como primer destino turístico.
servido por Jose Antonio
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